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Logística y Transporte

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Europa construye sus nuevas autopistas… en el mar

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Sueños con autopistas en el mar

Europa sueña con impulsar grandes corredores marítimos que sirvan para aliviar de camiones las congestionadas carreteras del continente. Y en este empeño España está llamada a ser protagonista: ya cuenta con una autopista del mar en marcha y con otras tres en proyecto. El ahorro de tiempo y costes y las ventajas medioambientales de esta alternativa al transporte de mercancías avalan la iniciativa.

La UE se propuso hace ya una década impulsar el transporte marítimo y convertirlo en parte fundamental de la política comunitaria de infraestructuras, hasta entonces volcada casi en exclusiva en la carretera y el ferrocarril. España, el país europeo con más kilómetros de costa, con 7.900 y con los Pirineos como único paso terrestre de comunicación con el continente, estaba llamada  a tener un papel importante en el desarrollo de las grandes corredores marítimos que promueve Europa.

Pasado, presente y futuro

La CE  creó en 2001 un concepto más que visual para definir su nueva política de apoyo al transporte marítimo: Europa se disponía a construir las autopistas del mar (motorways of the sea, en inglés). El sueño pasa por crear amplios corredores que concentren una alta densidad de tráfico de buques destinados fundamentalmente al transporte de mercancías, lo que permitiría sacar de las congestionadas carreteras europeas a miles de camiones cada año. El proyecto no pretende robar negocio a los camioneros trasvasando sus mercancías al barco, sino hacer que sean los propios camiones los que viajen en los buques y ahorrarles trayectos por carretera de centenares o incluso miles de kilómetros.

Se identificaron cuatro grandes corredores marítimos que podrían concentrar una alta densidad de tráfico de buques, y en dos de ellos España ya tenía desde un principio un papel crucial que con el tiempo se ha ido confirmando. La CE diseñó en 2004 una red de tráfico marítimo que tiene como vías fundamentales la denominada Autopista del Báltico, que enlaza Europa central y occidental con los países bálticos, la Autopista de Europa suroriental, que une el Adriático con el Jónico y el Mediterráneo más oriental y también la Autopista de Europa occidental y la Autopista de Europa suroccidental, que enlazan España con Reino Unido y la Francia atlántica y con la Francia mediterránea e Italia, respectivamente. Durante la última década, España ha ido haciendo los deberes y ya empieza a ver los resultados.

España por tierra y por mar

España abría en septiembre de 2010 su primera autopista del mar entre Gijón y el puerto francés de Saint Nazaire/Nantes. El estreno llegaba en plena crisis y ya con la polémica abierta sobre el eventual derroche que algunas Administraciones españolas habían perpetrado en infraestructuras condenadas a quedar infrautilizadas: autovías de peaje casi en quiebra, líneas de AVE y aeropuertos con muy pocos pasajeros. Y sin embargo la nueva ruta por mar no ha dejado de crecer.

Durante su primer año en servicio superó todas las previsiones y la línea entre Gijón y Nantes transportó más de 25.700 vehículos y 43.000 pasajeros. La concesionaria de la línea, la francesa LD Lines, ha respondido a la fuerte demanda sustituyendo el buque que utilizó inicialmente por uno de mayor capacidad, y se plantea aumentar las actuales tres frecuencias semanales y operar un servicio diario. La distancia por carretera entre Gijón y Nantes roza los 950 kilómetros y los camiones tardan en hacer el trayecto casi 24 horas: montar el camión en el buque y utilizar la autopista del mar en lugar de las vías de asfalto ahorra al transportista 10 horas de camino.

España se prepara para construir otras autopistas en el mar, entre ellas la ruta Algeciras-Vigo-Nantes-Le Havre.

En paralelo, la UE a ha dado ya los pasos iniciales para impulsar la primera de las autopistas que conectará España con el mercado de Reino Unido, la ruta entre Bilbao y el puerto de Tilbury, cercano a Londres.

Además, España e Italia sellaron un acuerdo internacional para desarrollar autopistas del mar entre ambos países, comprometiéndose a impulsar una docena de rutas entre puertos del literal mediterráneo español y el italiano, como ejemplo la ruta entre Barcelona y Génova.

Más rápido, más verde

Incluso en plena crisis, Europa se enfrenta a un problema evidente de saturación de sus carreteras por el dominio de la utilización de camiones para el transporte de mercancías en el continente. La congestión de las principales vías de Centroeuropa y de los pasos de los Alpes y los Pirineos supone un lastre no solo para optimizar el transporte de carga, sino para el conjunto de los usuarios. Según los datos del Observatorio Hispano-Francés de Tráfico en los Pirineos, los puntos fronterizos entre España y Francia soportan cada día el paso de 40.000 camiones.

Conseguir que miles de esos camiones hagan una parte fundamental de su trayecto por mar y no enteramente por tierra aminora las retenciones en las carreteras, lo que permite que todos los conductores pierdan menos horas de trabajo al volante; retarda el deterioro de las infraestructuras, con el consiguiente ahorro en mantenimiento; y, al tiempo, tiene efectos medioambientales claramente positivos al reducir, y mucho, las emisiones de CO2.

Transporte terrestre vs. marítimo?

No es en absoluto una lucha entre camiones y barcos, es mas una coalición y utilizar de forma más eficiente lo mejor de cada mundo.

En el transporte de carga para trayectos de menos de 500 kilómetros el camión es simplemente imbatible: por la capilaridad de las carreteras, por el menor tiempo empleado en los servicios puerta a puerta, por los costes inferiores que conlleva… Pero en Europa el camión también mantiene su primacía en distancias entre los 500 y los 2.000 kilómetros, un segmento en el que las posibilidades que ofrece la combinación de transporte terrestre y marítimo le convierte en el más competitivo en muchos aspectos. Para largas distancias (entre Gijón y Nantes hay 950 kilómetros, y entre Bilbao y Tilbury, casi 1.360 kilómetros) la utilización del barco para que los camiones realicen parte de su trayecto representan ahorros en tiempo y costes -singularmente de combustible- resulta muy atractiva para los propios activos y, claro, también para sus clientes.
No se trata de reducir el negocio de las empresas del sector del transporte por carretera, sino de hacer su actividad más eficiente, más sostenible e incluso más rentable. En el mercado del transporte lo que compite realmente son las cadenas de transporte y no los modos de transporte. Éstos pueden ser complementarios, formando conjuntamente cadenas de transporte.  Es el conjunto de la cadena la que atiende la demanda real de transporte puerta a puerta. Sustituir un modo de transporte por otro resulta a la postre imposible, pero de su combinación se puede explotar lo mejor de ambos.

Fuente expansion.com David Page | Gráficos: César Galera.

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